martes, 9 de diciembre de 2008

Ante las crisis, los argentinos se mueven como peces en el agua

A los empresarios, altos ejecutivos y líderes locales el caos no los paraliza. No saben si es un defecto o virtud, pero ya están acostumbrados a gestionar contextos turbulentos. Tras comandar el barco en 2001 y 2002 tienen un valor agregado. Qué los distingue de sus pares del resto del mundo.


Nada de teoría, nadie fue a prepararse a Harvard. Si, en cambio, mucha práctica. Casi a los golpes, los empresarios argentinos aprendieron cómo sobrevivir y atravesar con éxito los momentos de crisis. No saben si es un defecto o una virtud, pero el caos no los paraliza.

De alguna forma, se acostumbraron a liderar en entornos cambiantes y adversos y hoy incluso muchos de los altos ejecutivos que comandan las compañías argentinas incluso pueden dar cátedra a sus colegas de los países desarrollados y -hasta hace algunos meses estables- acerca de cómo administrar cuando el viento no sopla precisamente a favor.

“Muchas veces el teléfono suena desde otros países y son colegas que me llaman para preguntarme cómo manejé determinadas situaciones, cómo los puedo ayudar y qué visión les puedo dar”, ilustra el director comercial y responsable de las oficinas locales de Yahoo, Alejandro Fishman.

Si bien la crisis de diciembre de 2001 y el poco feliz 2002 es lo que todos los ejecutivos recuerdan como la prueba de fuego de sus gestiones, en la memoria de los más seniors la hiperinflación de 1989 aún está latente. No por casualidad, hoy más de una empresa al momento de reclutar un gerente financiero ve con buenos ojos a quienes en ese momento les tocó comandar el barco.

“Los empresarios y ejecutivos argentinos tienen una habilidad desarrollada como una competencia en función de las crisis”, asegura Gabriel Aramouni director Ejecutivo del Centro de Educación Empresaria de la Universidad de San Andrés (UdeSA).

Y de inmediato añade: “Pudimos comprobar que la alta dirección local que está formada y habituada a un proceso de lectura de contextos y de proyección de escenarios diversos ha desarrollado en la Argentina una serie de alarmas que facilitan su desempeño en entornos turbulentos.”

Made in Argentina


Lo experimentado por Fishman es un buen ejemplo de lo que sienten muchos de sus pares.

El director Comercial cuenta que “en una compañía multinacional con oficinas en todo el mundo como es el caso de Yahoo, en muchas oportunidades te sentís como el bicho raro, porque siempre tenés problemas a nivel político, económico, social. En esta oportunidad entienden más las justificaciones que uno daba todo el tiempo por los problemas y como en cada rincón del globo se están viviendo situaciones conflictivas es más fácil que te entiendan.”

En su opinión, “al haber pasado la crisis de 2001 está muy fresco todo ese clima que se vivió, y como líder tenés un valor agregado importante frente a otros mercados que hacía mucho tiempo que no tenían una crisis grande.”

Para Aramouni, este valor agregado con el que cuentan los líderes argentinos se mide por la existencia de tres características:

La primera es la flexibilidad y rápida adaptabilidad a un entorno de cambio turbulento. Los ejecutivos locales poseen una gran velocidad de respuesta ante un cambio de reglas de juego. Claro que este músculo lo sacaron gracias a un ejercicio obligado por vivir en un entorno de crisis continúo en cuanto a presiones sindicales, tipos de cambio, aumento de costos e inflación, entre tantas otras dificultades.

“La Argentina ha vivido en crisis continuas, pero a veces hay picos tanto locales como internacionales y ese ejecutivo que ha desarrollado un músculo por imperio de la propia circunstancia ya lo convirtió en un talento propio. Es decir, no se lo propuso pero ahora sabe que lo tiene. El entorno facilitó el desarrollo de una nueva competencia”, remarca el profesor de la UdeSA.

La segunda característica es la capacidad de liderazgo. Los ejecutivos argentinos que tuvieron que comandar el barco en un océano completamente revuelto en 2001 y 2002 aprendieron también del error cómo gestionar a sus organizaciones ejerciendo también liderazgo en un momento de incertidumbre muy fuerte.

Y –tal como afirma Aramouni- ser líder no es lo mismo que ser “un jefe que manda gente”. Un líder es alguien que mantiene la confianza del equipo a pesar del entorno turbulento o de la tormenta en la que está el barco. No es sólo un señor que da instrucciones sino que es alguien que mantiene el ánimo y la confianza de su entorno y colaboradores.


Por último, la tercera característica de los empresarios made in Argentina es que algunos de ellos han aprendido la lección y han adquirido la cualidad de la innovación por la cual frente a un entorno de crisis pueden detectar con mayor facilidad las nuevas oportunidades.

Así, este rasgo los diferencia de los ejecutivos de otros países que al estar menos exigido esta característica de descubrir oportunidades de negocios en las crisis se les convierte en un problema.

“No dudo que los empresarios argentinos van a capear mejor la crisis porque están acostumbrados a la falta de crédito, a pagar altos intereses, situaciones que en el mundo no existen”, coincide Alejandro Carrera, profesor del Área de Política de Empresa del IAE, la escuela de negocios de la Universidad Austral.

En opinión de Carrera, los directivos y las empresas argentinas tienen mayor adaptabilidad a los cambios de contexto. “En ese tenemos ventaja, lo cual no significa que no terminamos aplastados por el carrito de la montaña rusa en la cual estamos”, dice.

Una especie regional


El profesor del IAE no duda que los mejores managers para enfrentar la situación que atraviesa el mundo están en la Argentina, Brasil y Colombia. “Son directivos acostumbrados a los sucesos bruscos”, asegura.

Al respecto, Heriovaldo Silva, gerente general de Natura en la Argentina, resalta que “los ejecutivos de la región, por la inestabilidad de los países, estamos acostumbrados a trabajar en contextos de adversidad. Esto nos da un diferencial importante respecto a los ejecutivos de los países desarrollados o más estables.”

“Por lo menos psicológicamente, los latinos estamos más preparados para enfrentar crisis como la financiera. Ya atravesamos tantas que sabemos también que así como llegan, pasan”, reflexiona Silva.

Quien también comparte esta opinión es Fernando Parrado, uno de los 16 sobrevivientes a la tragedia de los Andes y actual empresario y especialista en crisis management.

En diálogo con iProfesional.com durante su paso por Buenos Aires, el también conferencista había opinado que “esta situación (por la crisis financiera internacional) es algo nuevo para el mundo, pero en la Argentina, Uruguay y en otros países de la región hemos pasado crisis mucho peores y logramos salir.”

En ese sentido, Parrado había destacado que los líderes y empresarios argentinos y uruguayos están menos afectados anímicamente porque ya han pasado varia veces por situaciones de este tipo.

En opinión del sobreviviente de la tragedia de los Andes, el empresario rioplatense está más acostumbrado a este tipo de crisis y sabe que de alguna u otra manera va a salir.

El futuro no pinta tan negro

Aramouni está seguro que empresarios con la habilidad innovadora y de detección como -podría ser el caso de los argentinos- van a marcar una diferencia ante un entorno es recesivo o dramático.

“Un alto ejecutivo bien formado, en alerta, con lectura de contextos y con inserción internacional podría ser un valor clave y no tengo dudas que podrían ser buscados en otros países. Los ejecutivos argentinos tienen oportunidades en otros países porque cuentan con un capital adicional, porque pueden exhibir que en una crisis muy fuerte como fue el 2001 lograron capear el temporal”, asegura.

Por: Cecilia Novoa

Fuente: iProfesional.com

2 comentarios:

Pablo dijo...

Es absolutamente cierto. Los argentinos estamos acostumbrados a enfrentar crisis permanentemente y ya nada nos sorprende.
Si las empresas del mundo buscan gente con actitud para enfrentar momentos como éstos, vengan a la Argentina que seguramente los encontrarán.

Senior Manager dijo...

Bueno, no sólo los Argentinos, sino casi todos los países latinoamericanos en general. La crisis en estos países no sólo es continuada, sino también crónica.
SM