domingo, 29 de junio de 2008

El Liderazgo como actitud para la conducción de grupos humanos

Es indudable que hay un nuevo lenguaje en todo lo referente a las relaciones humanas dentro de las organizaciones. “Me encontré recientemente con un alto directivo alemán. “En Alemania – me dijo- nuestras organizaciones están dirigidas en su mayor parte por ingenieros. Estas personas piensan en la organización como si fuera una máquina, como algo que puede ser diseñado, medido y controlado, en una palabra “gestionado”. Eso dio buen resultado en el pasado, cuando nuestras organizaciones solían producir máquinas eficaces de todas clases. En el futuro, si embargo, podemos ver que las organizaciones serán muy diferentes, serán mucho más parecidas a redes que a máquinas.

Nuestros cerebros nos dicen esto – siguió- pero nuestros corazones están todavía con las máquinas. A menos que podamos cambiar nuestro modo de pensar y de hablar de las organizaciones, tropezaremos y caeremos”. Lo que dijo era verdad no solamente de las organizaciones alemanas sino también de las de otros muchos países. Nuestros modelos de organizaciones, y el modo en que hablamos de ellas, apenas ha cambiado desde hace apenas un siglo. Se consideraban piezas de maquinarias, piezas defectuosas quizás, pero capaces de perfectibilidad, de precisión, de plena eficacia. La misma palabra management, que tiene su origen en la administración de la casa, o como dicen algunos, de los convoyes de mulas del ejercito, implica el control respaldado por el poder y la autoridad, lo cual quizás sea el motivo de que dicha palabra desagrade mucho a los grupos de profesionales y voluntarios que tienen en gran estima la autonomía.

Actualmente los términos federalismo, alianza, equipos o grupos de trabajo, células, delegación de responsabilidades, espacio de discusión, circulan con mayor asiduidad entre las organizaciones. Se han suplementado muchos términos por ejemplo: opciones por planes; lo posible en vez de lo perfecto, el compromiso en lugar de la obediencia.

También las organizaciones están abandonando el titulo de “manager” al sustituirlo por expresiones como “líder de equipo”; “coordinador de proyectos”; “facilitador”; “moderador”, etc. Esto esta indicado que la política esta ocupando un lugar adecuado en lo referente a la administración de las organizaciones y que las mismas son comunidades de individuos y no conjunto de recursos humanos.

Anteriormente habíamos mencionado que la autoridad se logra cuando el subordinado se la concede a quien detenta el mando. Nuevamente retomamos el tema para profundizarlo debido a su importancia. Este concepto se lo suele conocer como el de la autoridad merecida. Antiguamente el poder emanaba del cargo, la tendencia actual es que el mismo lo conceden las personas a quien lo ha de ejercer. Toda autoridad ha de merecerse antes de que se ejerza.

“Los lideres crecen, no se hacen. Me gusta la idea japonesa de lo que yo denomino la vía rápida horizontal. Preguntando acerca de si no existía una vía rápida hacia la responsabilidad para los mejores y mas brillantes en el tradicional desarrollo de “combustión lenta” del Japón, un directivo japonés replico que había una vía rápida, pero que en todo caso era horizontal: “Nosotros preferimos trasladar a las personas de un lado a otro de la organización con la mayor rapidez que podamos, en sus primeros años, exponiéndoles a diferentes campos, diferentes grupos y diferentes responsabilidades. Esto le concede la oportunidad de descubrirse a si mismos y de demostrar sus fuerzas”.

Dirigir una comunidad de individuos es realmente una tarea ardua y por eso implica una combinación inusitada de atributos como:

Creer en uno mismo: esto le otorga a la persona la posibilidad de lograr a través de la confianza en si mismo, persuadir a otros para que hagan, pero a su vez esta confianza en si mismo debe combinarse con la humildad de aceptar que uno puede estar equivocado, que los otros también tienen buenas ideas y que saber escuchar es tan importante como saber comunicarse.


Tener pasión por el trabajo: este atributo otorga mucha energía y le provee un gran impulso a la organización, pero también debe tener conciencia de que hay muchas cosas que son tan importantes o más importantes de lo que uno hace y que son elementos necesarios para una buena calidad de vida. Por lo tanto los grandes líderes siempre encuentran tiempo para leer sobre distintos temas, reunirse con personas que no pertenecen a su círculo, ir al teatro, ver películas, escuchar un concierto, etc.

Amar a las personas: lograr ejercer liderazgo a través de la presión psíquica o física no es lo correcto y quizás los subordinados lo consideren una molestia y no le otorguen la correspondiente autoridad, por lo que deberá vivir tratando de amar a sus prójimos. Sin embargo este atributo también requiere que posea su opuesto. “La capacidad para la soledad”, porque los lideres deben ser sinceros. No siempre es posible compartir las propias preocupaciones con alguna otra persona. Porque pocos darán las gracias al líder cuando las cosas van bien, pero muchos lo culparan si las cosas van mal.

Los grandes líderes tienen que marchar solos de vez en cuando. Tiene que vivir también a través de otros, derivando su satisfacción de los éxitos de los demas y dando a esos otros el reconocimiento que ellos mismos suelen negarse.

Lo anteriormente indicado requiere que aquellos que ejerzan funciones de liderazgo deberán tener una gran fuerza de carácter, ya que sus acciones tendrán muchas veces que ser paradójicas y además una gran fe en lo que están desarrollando.

1 comentario:

bloggera dijo...

Muy interesante el artículo. Pienso que para ser líder no vale cualquier persona y además, como bien dice el artículo, el carácter influye mucho a la hora de ser líder.
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