domingo, 27 de marzo de 2011

Dimé cómo eres y te diré cuál es tu trabajo ideal: el empleo y la personalidad en un matrimonio hecho a medida

Los expertos indican que hay un paralelismo entre los diferentes perfiles personales y el tipo de actividad laboral. Conozca los seis prototipos básicos. A muchos les suena familiar la frase: "Gano bien, pero quisiera estar en un trabajo donde me sienta más a gusto". Sucede que, al buscar un trabajo, muchas personas aplican la regla de "no se puede todo en la vida", pensando que es complejo lograr el equilibrio entre un puesto bien remunerado y la felicidad. "Pareciera que la consigna es: trabajo en una oficina donde me va bien pero ‘me aburre lo que hago', o al revés, estoy en un lugar agradable, pero la paga es mala", ejemplifica la orientadora vocacional y psicóloga por la UNAM, Leticia Pérez en un astículo de Ivonne Vargas Hernández en Expansión. Sin embargo, esto no tiene por qué ser así. "La verdad es que es posible tener un trabajo que se ame y ganar dinero con él", señala Laurence Shatkin en el libro "250 Best-Paying Jobs", en donde habla sobre la importancia de considerar la personalidad del profesional al explorar opciones de vacantes.

Encandilados con la oferta

A decir de la orientadora vocacional, la personalidad no siempre ocupa el primer lugar en prioridades al buscar un puesto; lo que importa "es conseguir una oferta" en un mercado saturado. Sin embargo, reconoce que la forma de ser de un profesional es un factor de peso cuando tiene que decidir qué actividad laboral elegirá como proyecto de vida, o si desea o no hacer trayectoria en una empresa e industria. Es así que entender qué tipo de personalidad tiene uno permite anticipar el nivel de adaptación al ambiente de una organización, y prever cómo se responderá a las demandas de esa firma. "Este concepto influye en el grado de satisfacción que el empleado siente en su quehacer diario. Si es una persona con necesidad de ser reconocido en varios ambientes y que aborrece cumplir con horarios, no le conviene contratarse en un lugar de planta, sino gestionar en forma independiente su trabajo", explica la psicóloga.


Seis prototipos

La conexión entre personalidad y empleo se convirtió en el foco de los estudios del psicólogo estadounidense John Holland, cuya clasificación fue adoptada por el departamento del Trabajo de EE.UU. Cabe recordar que la personalidad puede definirse como el conjunto de actitudes, hábitos y conducta de cada ser humano que persisten a lo largo del tiempo frente a distintas situaciones. Según Holland, un profesional puede tener intereses asociados a los siguientes seis patrones: •Realista: es el profesional práctico, orientado al uso de herramientas. •Investigador: analítico, intelectual, científico, explorador. •Artístico: creativo, original e independiente, pero -a su vez- un tanto caótico. •Social: empleado que gusta de enseñar, transmitir y dar un servicio vinculado a comunicar. •Emprendedor: se mueve en entornos competitivos, le apasiona el liderazgo y es persuasivo. •Convencional: orientado a los detalles y la organización. ¿Cuál trabajo corresponde para cada uno? De acuerdo con la clasificación del psicólogo estadounidense y de Shatkin, existen algunas áreas de conocimiento vinculadas a cada tipo de personalidad, por ejemplo:


1. El realista Como son personas que disfrutan de trabajos que incluyan actividades prácticas, que impliquen uso de herramientas y maquinaria, así como la resolución de un problema concreto, podría decirse que las ocupaciones vinculadas a ellos no deben requerir mucho papeleo o trabajar estrechamente con otros. Por ejemplo, dentistas, agrónomos, pilotos de líneas aéreas, ingenieros vinculados con áreas tecnológicas (como computación, mecánica, electrónica) y veterinarios, sólo por mencionar algunos.


2. El investigador Literalmente, aman trabajar con ideas y logran desarrollarse en tareas que requieren ardua labor de indagar hechos y resolver problemas. En estos casos, los mejores puestos se vinculan con profesionales de las diversas áreas de las ciencias naturales y de la salud, como químicos, físicos, biólogos, matemáticos y también los afines del ámbito de finanzas, como contadores.


3. El artista Suelen adaptarse mejor "a trabajos con formas, diseños y patrones". Es gente que necesita expresarse y trabajar sin reglas fijas, por ejemplo, diseñadores gráficos y de modas, arquitectos y artistas -en general-.


4. Sociables En su obra, Shatkin menciona que este tipo de personalidad disfruta trabajar comunicándose con gente y enseñando. Generalmente logran su máxima realización en ocupaciones que requiere estar en contacto con diversos públicos. En estos casos, convienen el área de docencia o las varias carreras en el rubro de ciencias sociales, como mercadólogos, comunicadores, politólogos, profesionales del rubro de turismo e, incluso, psicólogos.


5. El emprendedor Hay quienes entienden su vida laboral como el reto de iniciar y llevar adelante proyectos, liderar grupos humanos y tomar muchas decisiones, señala en su obra el especialista. Además, este tipo de colaboradores toman riesgos como punto de partida. Por ello, las mejores áreas para ellos son emprendedores, abogados, gerentes, directores de áreas.


6. Personalidades convencionales "Si disfrutas ajustando procedimientos, estableciendo rutinas y trabajando con datos y con detalles mucho más que con ideas, eres del tipo convencional", detalle el autor. Para ellos, los mejores trabajos consisten en analistas de sistemas y de finanzas, contadores, organizadores de eventos y personal de recursos humanos, por citar algunos tipos de actividades profesionales.


Fuente: Iprofesional

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